Los anuncios de eléctricos usados en Alemania son tentadores: parecen mucho más baratos que en España, hay más oferta y en versiones mejor equipadas. La pregunta es si esa diferencia sobrevive a los costes de traerlo. A veces sí, con bastante margen. Otras veces la diferencia se evapora y acabas con un coche más caro y con más papeleo. Esta guía desglosa el coste real y los pasos, para que hagas la cuenta antes de enamorarte de un anuncio.
Índice de contenidos
- Por qué son más baratos allí
- El coste real: todas las partidas
- El asunto del IVA
- Los trámites, en orden
- Riesgos específicos de importar un eléctrico
- Alternativas antes de complicarte
- Cómo decidir
- Conclusión
Por qué son más baratos allí
- Mercado mucho mayor. Alemania matriculó eléctricos masivamente antes que España, así que hoy tiene un stock de ocasión enorme y competencia real entre vendedores.
- Fin de las ayudas a la compra y cambios en la fiscalidad de los vehículos de empresa, que provocaron una caída notable de precios en el mercado de segunda mano.
- Rotación de flotas y renting: llegan al mercado muchas unidades de 2-4 años con mantenimiento al día.
- Versiones mejor equipadas: el comprador alemán compra más extras, así que encuentras bomba de calor, cargador de 11 kW o asistentes que en España eran raros.
La consecuencia práctica: la diferencia suele ser mayor en modelos de gama media y alta y en versiones muy equipadas. En utilitarios básicos, el ahorro rara vez compensa el esfuerzo.
El coste real: todas las partidas
Para hacer la cuenta bien, suma a partir del precio del anuncio:
- Viaje para verlo, si vas en persona: vuelos, hotel, dietas. Entre 300 y 600 euros si vas y vuelves rápido.
- Inspección previa independiente. En Alemania es habitual encargar una revisión a un organismo técnico o a un taller. Coste moderado y absolutamente recomendable, sobre todo para un informe del estado de la batería.
- Transporte: en camión, entre unos 700 y 1.500 euros según origen y destino. Por carretera con placas temporales alemanas, el coste es combustible, peajes, seguro temporal y tu tiempo (dos o tres días).
- Placas y seguro temporales si lo traes conduciendo.
- Impuesto de matriculación: los vehículos con emisiones de CO2 por debajo de cierto umbral están exentos. Un eléctrico puro emite 0 g/km, así que aquí no pagas. Es la gran ventaja frente a importar un térmico.
- Homologación / ficha técnica reducida: para vehículos de la UE con certificado de conformidad europeo (COC) el trámite es sencillo. Cuenta un par de cientos de euros entre gestión e inspección técnica.
- ITV de importación: tasa de la estación.
- Matriculación en Tráfico: tasa administrativa.
- Impuesto de circulación del municipio, prorrateado.
- Gestoría, si no lo haces tú: entre 300 y 700 euros según lo que incluya.
Suma orientativa de todo lo anterior, sin contar el precio del coche: entre 1.500 y 3.000 euros si lo traes en camión y usas gestoría, bastante menos si lo traes conduciendo y haces los trámites tú.
Regla práctica: si la diferencia de precio frente a un equivalente en España no supera los 3.000 euros, probablemente no compensa el esfuerzo ni el riesgo.
Antes de cerrar la compra, mira en la calculadora de ITP y valor fiscal el valor sobre el que Hacienda va a liquidar el impuesto en tu modelo.

El asunto del IVA
Es donde más gente se equivoca, así que conviene tenerlo claro.
- Si compras a un particular un vehículo que no sea «nuevo» a efectos fiscales (es decir, con más de 6.000 km y más de 6 meses desde su primera matriculación), no pagas IVA en España. El IVA ya se pagó en origen.
- Si compras a un profesional con el régimen especial de bienes usados, el IVA va incluido en el precio y no se repercute aparte. Tampoco pagas aquí.
- Si compras a un profesional con IVA deducible (factura con IVA alemán separado), la operación es una entrega intracomunitaria: te la facturan sin IVA alemán y tú debes liquidar el IVA español. Esto encarece la operación un 21 %.
- Si el vehículo es «nuevo» a efectos fiscales (menos de 6.000 km o menos de 6 meses), siempre se liquida IVA en el país de destino.
Antes de cerrar la compra, pregunta expresamente al vendedor bajo qué régimen factura. La diferencia entre un caso y otro puede ser de miles de euros y arruinar toda la operación. Y confirma tu caso concreto con una gestoría o con la Agencia Tributaria: esta es una materia con matices.
Los trámites, en orden
- Comprobar el vehículo: informe de estado de batería, historial, verificación de que no tiene cargas ni ha sido siniestro grave. Existen servicios de consulta de historial por número de bastidor.
- Compraventa y documentación: contrato, factura y los papeles alemanes del vehículo (Fahrzeugbrief y Fahrzeugschein, partes I y II).
- Certificado de conformidad (COC). Pídelo al vendedor o solicítalo al fabricante. Sin él, la homologación se complica y encarece bastante.
- Baja en Alemania y placas de exportación o de tránsito para el traslado.
- Traslado a España.
- Impuesto de matriculación: presentación del modelo correspondiente. Con un eléctrico, exento, pero hay que presentarlo igualmente para acreditar la exención.
- Ficha técnica: tarjeta ITV española, tramitada en una estación de inspección o mediante laboratorio homologado a partir del COC.
- ITV de importación.
- Impuesto de circulación en el ayuntamiento de tu domicilio.
- Matriculación en la DGT: matrícula española y permiso de circulación.
- Seguro definitivo con la matrícula española.
- Distintivo ambiental Cero, que se solicita una vez matriculado.
El proceso completo suele llevar entre tres y seis semanas desde que el coche llega. Con gestoría especializada, menos.
Riesgos específicos de importar un eléctrico
Además de los riesgos habituales de comprar a distancia, hay algunos propios de los eléctricos:
- Estado de la batería. Es el componente que más valor tiene y el que no se ve. No compres sin un informe de estado de salud emitido en Alemania por un taller o servicio oficial. Es un gasto pequeño frente al riesgo.
- Garantía de batería y su validez transfronteriza. Las garantías de fabricante suelen ser válidas en toda la UE, pero confírmalo por escrito con el servicio oficial español antes de comprar. Es el punto que más disgustos da.
- Cable de carga y conectores. Comprueba que incluye el cable Modo 3 Tipo 2 y, si aplica, el Modo 2 doméstico. Son piezas caras de reponer.
- Configuración regional del software: idioma, navegador, servicios conectados. Suele resolverse, pero pregunta.
- Uso previo intensivo de carga rápida en flotas alemanas.
- Historial de siniestros. Un eléctrico con un golpe en los bajos puede tener el pack comprometido sin que se vea. Exige informe.
Alternativas antes de complicarte
- Importadores especializados en España. Empresas que traen coches de Alemania y te lo entregan matriculado. Pagas su margen, pero asumen el riesgo, los trámites y suelen dar garantía. Para la mayoría de la gente es la mejor opción.
- Portales alemanes con envío gestionado: algunos vendedores profesionales grandes ofrecen entrega en España con la gestión incluida.
- Comparar antes el mercado español a fondo. Con la caída de precios de los últimos años, la diferencia se ha estrechado en muchos modelos. Dedica una semana a mirar bien aquí antes de mirar fuera.
- Otros mercados: Países Bajos, Bélgica o Francia también tienen stock interesante, a veces con menos distancia de transporte.
Cómo decidir
Un criterio sencillo para saber si te compensa:
- Encuentra el mejor equivalente disponible en España y anota su precio.
- Suma al precio alemán todos los costes de la lista anterior, con criterio conservador.
- Si el ahorro es inferior a 3.000 euros, quédate en España: no compensa el riesgo ni el tiempo.
- Si el ahorro está entre 3.000 y 6.000, valora hacerlo a través de un importador especializado.
- Si el ahorro supera los 6.000 euros y el modelo es difícil de encontrar aquí, la importación directa tiene sentido, siempre con inspección previa e informe de batería.
Y no compres nunca sin ver el coche o sin un informe técnico independiente. La distancia convierte cualquier problema pequeño en un problema caro.
Conclusión
Importar un eléctrico de Alemania puede ahorrar dinero, sobre todo en gama media-alta y versiones bien equipadas, y tiene la ventaja de que el impuesto de matriculación está exento por emisiones.
Las tres cosas que deciden la operación son el régimen de IVA del vendedor, el informe de estado de salud de la batería y la confirmación por escrito de que la garantía es válida en España. Resuélvelas antes de pagar nada.
Esta guía es informativa y no constituye asesoramiento fiscal ni legal. Consulta con una gestoría especializada en importación de vehículos y con la Agencia Tributaria antes de iniciar el proceso.