Una de las diferencias menos conocidas entre un eléctrico y un térmico aparece cuando hay un accidente. La mecánica de un eléctrico es más simple, sí, pero la batería ocupa todo el suelo del coche, es el componente más caro y no se puede evaluar a ojo. Eso cambia por completo cómo se peritan los daños, cuánto cuesta la reparación y qué riesgos asumes al comprar un usado que ha pasado por taller.

Índice de contenidos
- Por qué un golpe en los bajos es distinto
- Qué encarece la reparación
- El seguro: qué mirar en tu póliza
- Cómo detectar un usado mal reparado
- Vehículos recuperados de siniestro
- Qué hacer si te ocurre a ti
- Cómo reducir el riesgo
- Conclusión
Por qué un golpe en los bajos es distinto
En un coche de combustión, un roce fuerte en los bajos daña como mucho un protector, el escape o un brazo de suspensión. Son piezas conocidas, baratas y fáciles de inspeccionar.
En un eléctrico, los bajos son la batería. El pack va alojado en una estructura que forma parte del chasis, y un impacto ahí puede:
- Deformar la carcasa y comprometer su estanqueidad, con riesgo de entrada de agua a medio plazo.
- Dañar módulos o celdas sin que se vea nada desde fuera.
- Afectar al circuito de refrigeración del pack.
- Comprometer la integridad estructural del vehículo, porque en muchos diseños el pack es un elemento portante.
Por eso el protocolo de los fabricantes ante un impacto en la zona del pack es conservador: inspección específica, diagnosis del BMS y, en muchos casos, sustitución preventiva. Y sustituir un pack completo cuesta lo suficiente como para que un coche de cierta antigüedad se declare siniestro total por un golpe que en un térmico habría sido una reparación menor.
Qué encarece la reparación
- El coste del pack. Es el componente más caro del vehículo, y su sustitución arrastra mano de obra especializada.
- La formación necesaria. Trabajar con alta tensión requiere personal cualificado y equipo específico. No todos los talleres pueden, lo que reduce la competencia y sube los precios.
- Los protocolos de seguridad. Un vehículo con sospecha de daño en el pack debe manipularse y almacenarse con precauciones especiales, incluyendo en algunos casos cuarentena en zona aislada por riesgo de incendio diferido.
- Los tiempos de diagnóstico. Descartar daño interno en un pack lleva más tiempo que revisar un motor.
- Piezas de carrocería específicas y estructuras de aluminio o acero de alta resistencia en muchos modelos, que requieren procesos de reparación concretos.
La contrapartida: en golpes que no afectan al pack (un parachoques, una aleta, una puerta), reparar un eléctrico cuesta prácticamente lo mismo que reparar cualquier coche moderno equivalente.
El seguro: qué mirar en tu póliza
Si tienes o vas a tener un eléctrico, revisa estos puntos concretos con tu aseguradora:
- ¿Cubre la batería en caso de daño por impacto? Parece obvio y no siempre lo es. Pregúntalo expresamente y que conste por escrito.
- ¿Cómo se valora el vehículo en caso de siniestro total? Con la depreciación rápida de los eléctricos, la diferencia entre valor venal y valor de nuevo puede ser enorme.
- ¿Incluye asistencia con grúa de plataforma? Un eléctrico averiado no se puede remolcar con dos ruedas en el suelo: el motor genera corriente al girar. Necesita grúa de plataforma completa.
- ¿Cubre el cable de carga y el wallbox? Son piezas caras y susceptibles de robo o de daño.
- ¿Cubre daños por sobretensión durante la carga?
- ¿Qué red de talleres tiene y están cualificados para vehículos eléctricos en tu zona?
Hay pólizas específicas para eléctricos que cubren estos aspectos. No siempre son más caras, y la diferencia se nota justo el día que las necesitas.
Cómo detectar un usado mal reparado
Es el riesgo más concreto para un comprador de segunda mano. Señales de alerta:
- Revisa los bajos con el coche en un elevador. No es opcional en un eléctrico. Busca la carcasa del pack: golpes, deformaciones, arañazos profundos, tornillería sustituida o con marcas de haber sido abierta, sellador aplicado a mano.
- Comprueba la simetría de holguras de capó, puertas y portón. Diferencias apuntan a reparación estructural.
- Mide el espesor de pintura con un medidor (son baratos). Zonas con espesor muy superior indican repintado.
- Busca tornillería con marcas de llave en elementos estructurales y en anclajes del pack.
- Pide un informe de historial del vehículo por número de bastidor: pueden aparecer siniestros declarados.
- Lee los códigos de avería históricos con equipo de diagnosis, no solo los activos. Un pack que ha tenido incidencias suele dejar rastro.
- Comprueba el estado de salud de la batería y si algún módulo tiene tensiones desviadas respecto al resto.
- Desconfía de un precio muy por debajo del mercado sin explicación clara.
Y la recomendación de fondo: en un eléctrico usado, la revisión previa a la compra en un taller especializado vale todavía más que en un térmico. Es una inversión pequeña frente a lo que hay en juego.
Vehículos recuperados de siniestro
En el mercado aparecen eléctricos que fueron declarados siniestro total y se repararon. Pueden ser una oportunidad o un problema serio.
- Comprueba si consta como siniestro en el historial del vehículo antes de nada.
- Exige la documentación de la reparación: qué se hizo, quién lo hizo, con qué piezas.
- Si el pack fue sustituido, pide la factura y la garantía del pack instalado. Un pack nuevo o reacondicionado con garantía puede convertir el coche en una compra razonable.
- Si el pack es el original y el golpe fue en los bajos, hazte una pregunta simple: si el fabricante recomienda sustituir y no se sustituyó, ¿por qué?
- Comprueba la cobertura del seguro: algunas aseguradoras aplican condiciones distintas a vehículos con siniestro declarado.
- Asume una reventa difícil: el historial acompaña al coche.
La regla práctica: un siniestro de carrocería bien reparado y documentado es asumible con un descuento razonable. Un siniestro que afectó a la zona del pack, sin sustitución documentada, no compensa a ningún precio.
Qué hacer si te ocurre a ti
- Si el golpe ha sido en los bajos o hay sospecha de daño en la batería, no sigas conduciendo. Aparca en un lugar despejado, alejado de otros vehículos y de edificios si es posible, y sal del coche.
- Avisa a la asistencia indicando expresamente que es un vehículo eléctrico y que puede haber daño en la batería. Necesitarán grúa de plataforma y pueden aplicar protocolos específicos.
- No abras el capó ni manipules nada del sistema de alta tensión. Los cables naranjas no se tocan.
- Señales de alerta que exigen alejarse del vehículo: humo, olor dulzón o químico intenso, chisporroteo, o que la carrocería esté anormalmente caliente en la zona del pack.
- Exige inspección del pack aunque el coche parezca funcionar bien. Los daños internos pueden manifestarse días o semanas después.
- Documenta todo con fotos desde el primer momento, para el parte y para el peritaje.
Cómo reducir el riesgo
- Cuidado con los bordillos altos, badenes y caminos de tierra. Un eléctrico tiene menos altura libre de lo que parece y lo que roza es lo caro.
- Protector de bajos reforzado: algunos fabricantes lo ofrecen como accesorio. En un coche que va a hacer caminos, compensa.
- Revisa los bajos periódicamente, sobre todo después de un roce. Detectar una deformación pronto es mucho mejor que descubrirla en la ITV.
- Elige bien la póliza con las coberturas específicas mencionadas antes.
- Guarda el historial de mantenimiento: en caso de peritaje, un coche con historial completo se valora mejor.
Conclusión
La diferencia clave entre reparar un eléctrico y un térmico está en la batería: ocupa los bajos, cuesta mucho y un golpe ahí puede convertir un daño aparentemente menor en un siniestro total.
Al comprar de segunda mano, revisa los bajos en elevador, pide el historial del vehículo por bastidor y encarga una revisión en taller especializado. Y al asegurar el tuyo, confirma por escrito que la batería está cubierta y que la asistencia incluye grúa de plataforma.
Esta guía es informativa. Ante cualquier sospecha de daño en la batería de alta tensión, no manipules el vehículo y acude a un taller cualificado.
Tus derechos en el taller
La reparación de un eléctrico se rige por las mismas reglas que la de cualquier coche: tienes derecho a un presupuesto escrito, válido al menos doce días hábiles, y la reparación tiene una garantía de tres meses o 2.000 km, o la de las piezas si es mayor (Real Decreto 1457/1986). Pide siempre la factura detallada: es lo que te pedirá el próximo comprador.
Fuentes oficiales
- BOE: Real Decreto 1457/1986, talleres de reparación de vehículos: derecho a presupuesto escrito (válido 12 días hábiles), resguardo de depósito y garantía de la reparación de tres meses o 2.000 km.
Revisado el 11 de octubre de 2026.