Un taxi o un VTC hace en un año los kilómetros que un particular hace en cinco, y casi todos en ciudad. Es, sobre el papel, el uso perfecto para un eléctrico: mucha parada y arranque, velocidades bajas, regeneración constante y un coste por kilómetro muy inferior al del diésel. También es el uso que más castiga la batería si no se planifica bien la recarga. Esta guía plantea el cálculo real y explica qué comprobar en un usado que va a trabajar.

Índice de contenidos
- La cuenta que decide la compra
- Autonomía útil frente a autonomía total
- Degradación por carga rápida: el punto crítico
- Qué buscar en el vehículo
- Coste por kilómetro: la ventaja real
- Riesgos específicos de comprar un ex-flota
- Recomendaciones prácticas de explotación
- Conclusión
La cuenta que decide la compra
No empieces por el modelo, empieza por tu operación:
- Kilómetros por jornada: anota los de dos semanas reales, no la media. En taxi urbano suelen estar entre 150 y 300 km por turno.
- Horas de descanso entre turnos y dónde aparcas: si duermes en garaje propio con punto de carga, tienes el problema resuelto.
- Posibilidad de una recarga intermedia: media hora de comida en un cargador rápido añade 150-200 km a la jornada y cambia por completo el planteamiento.
- Precio de la energía en tu punto de carga habitual, doméstico y público.
Con esos datos ya sabes qué autonomía necesitas. La regla práctica: tu autonomía útil invernal debe cubrir el turno completo, o bien debes poder hacer una parada de carga rápida sin perder trabajo.
Un coche que homologa 450 km puede dar 300-330 reales en ciudad en invierno. Para un turno de 250 km, va sobrado. Para dos turnos encadenados de 200 km cada uno, necesitas la recarga intermedia sí o sí.
Autonomía útil frente a autonomía total
En uso profesional no puedes usar toda la batería. Hay que descontar:
- El margen de seguridad: nadie trabaja bajando del 10-15 %.
- El límite superior recomendado: cargar habitualmente al 100 % acelera la degradación. Lo sensato es cargar al 80-90 % salvo cuando necesites todo.
- El consumo de climatización: en taxi, con puertas abriéndose constantemente, la climatización trabaja mucho más que en uso particular.
- La degradación acumulada: si compras un usado con un 90 % de salud, ese es tu punto de partida.
Resultado: la autonomía con la que realmente puedes contar suele ser el 60-70 % de la cifra homologada en verano y algo menos en invierno. Haz el cálculo con ese número.
Degradación por carga rápida: el punto crítico
Es el gran tema del uso profesional. Cargar rápido a diario degrada más que cargar lento por la noche, y en un vehículo que hace 60.000-80.000 km al año, esa diferencia se acumula deprisa.
Qué se puede hacer para minimizarlo:
- Que la carga principal sea lenta y nocturna, en tu garaje o en un punto de la flota. La rápida, solo como refuerzo intermedio.
- Evitar cargar rápido con la batería muy caliente, especialmente en verano después de horas de trabajo. Si puedes, deja enfriar veinte minutos.
- No encadenar cargas rápidas al 100 %. Del 20 al 80 % es donde la carga rápida es eficiente y menos dañina.
- Priorizar modelos con gestión térmica líquida del pack. En uso intensivo es prácticamente imprescindible: los packs de refrigeración pasiva sufren mucho.
- Aprovechar el precondicionamiento antes de cada carga rápida en invierno.
Y al comprar un usado que ya ha trabajado: pregunta expresamente por el patrón de carga anterior. Un coche ex-taxi cargado siempre en rápida no es lo mismo que uno cargado en garaje, aunque tengan los mismos kilómetros.
Qué buscar en el vehículo
- Batería suficiente: en la práctica, a partir de 60 kWh útiles para turnos largos; 40-50 kWh puede bastar para turnos urbanos cortos con carga intermedia.
- Gestión térmica líquida del pack, sin excepciones.
- Carga rápida a partir de 100 kW si vas a depender de la recarga intermedia. Cada minuto en el cargador es un minuto sin trabajar.
- Cargador de a bordo de 11 kW si tienes trifásica: acorta mucho la carga nocturna.
- Maletero grande y boca ancha. Es donde muchos eléctricos fallan. Comprueba que caben dos maletas grandes de verdad, no en el folleto.
- Acceso trasero cómodo y altura de asiento razonable: tus clientes van a subir y bajar cientos de veces.
- Fiabilidad de puertas, tapicería y climatización trasera: son los elementos que más se usan.
- Homologación para la actividad: comprueba requisitos de tu ayuntamiento o comunidad (número de plazas, dimensiones, antigüedad máxima).
Coste por kilómetro: la ventaja real
Aquí es donde el eléctrico gana con claridad en uso intensivo urbano:
- Energía: cargando en garaje con tarifa nocturna, el coste por 100 km es una fracción del del diésel. En un vehículo que hace 70.000 km al año, la diferencia anual es muy considerable.
- Mantenimiento: sin aceite, filtros, embrague ni escape. Los frenos duran mucho más por la regeneración. Menos días de taller y menos días sin trabajar, que es el coste oculto que más pesa.
- Impuestos y acceso: bonificaciones municipales del impuesto de circulación y acceso sin restricciones a zonas de bajas emisiones.
- Amortización y fiscalidad: consulta con tu asesoría el tratamiento del vehículo afecto a la actividad y la deducibilidad del IVA.
- En contra: seguro algo más caro, neumáticos que se desgastan antes y el riesgo de una avería de batería fuera de garantía en un vehículo con muchos kilómetros.
El punto de equilibrio llega antes cuantos más kilómetros hagas. Por encima de 40.000-50.000 km anuales urbanos, la ventaja es difícil de discutir.
Riesgos específicos de comprar un ex-flota
Buena parte de los eléctricos usados con muchos kilómetros vienen de flotas, taxis o carsharing. No es motivo para descartarlos, pero sí para revisarlos distinto:
- Informe de estado de salud obligatorio, y compáralo con lo esperable para ese kilometraje.
- Historial de mantenimiento completo: las flotas suelen tenerlo y ser rigurosas. Si no aparece, sospecha.
- Desgaste de interior: asientos, volante, pedales y tiradores dicen la verdad sobre el uso real mucho mejor que el cuentakilómetros.
- Chapa y bajos: golpes de ciudad, bordillazos y roces son normales; corrosión estructural no.
- Garantía restante de batería: en vehículos con kilometraje alto, es posible que ya se haya superado el límite de kilómetros de la garantía aunque no el de años. Compruébalo.
- Suspensión y amortiguadores: han trabajado el doble que en un coche particular.
La ventaja compensatoria es evidente: un ex-flota bien mantenido con informe de batería aceptable suele ser bastante más barato que un particular equivalente.
Recomendaciones prácticas de explotación
- Instala tu propio punto de carga antes de comprar el coche. Es lo que decide la rentabilidad de toda la operación.
- Configura el límite de carga al 80-90 % para el día a día y sube al 100 % solo los días que lo necesites.
- Ten identificadas dos o tres estaciones de carga rápida en tu zona de trabajo, con app y tarjeta ya validadas.
- Aprovecha las paradas obligatorias (comida, descanso) para cargar. Cargar mientras no trabajas es carga gratis en términos de tiempo.
- Lleva un registro del consumo por 100 km y del estado de salud de la batería una vez al año. Te permitirá calcular el momento óptimo de venta.
- Planifica la salida: en un vehículo profesional, saber cuándo venderlo antes de que la degradación penalice el precio es tan importante como saber cuándo comprarlo.
Conclusión
Para taxi y VTC urbano, el eléctrico usado sale a cuenta con claridad si tienes carga propia y tu turno encaja con la autonomía útil invernal. El ahorro en energía y mantenimiento es grande, y el acceso sin restricciones a las zonas de bajas emisiones es un valor añadido difícil de cuantificar.
Las tres cosas que no puedes saltarte: gestión térmica líquida del pack, informe de estado de salud de la batería con el historial de carga anterior, y un punto de carga lenta propio para que la rápida sea la excepción y no la norma.
Esta guía es informativa. Consulta con tu asesoría el tratamiento fiscal del vehículo y con tu administración local los requisitos aplicables a la actividad.